
Y qué le puedes decir a alguien que perdió su hijo?...a esa persona que añoraba con tenerlo en sus brazos, o al que lo tuvo durante un tiempo y le fue arrebatado de golpe y porrazo, o por unos litros de agua.
No sé como poder explicar lo que se siente, yo no lo he sentido en mis entrañas, pero lo he visto tan cerca, que casi tomé su dolor y lo hice mío sin saber por qué, si ni siquiera somos amigas…si a él sólo lo he visto en tv y en alguna foto por ahí en alguna revista.
Pero sus palabras, las palabras de ellos, del conocido y de la desconocida, son las mismas, la misma mirada perdida en un enorme abismo, las mismas palabras tratando de simular fortaleza y superación, pero que en esencia son puro dolor y desolación.
Y yo qué puedo decirle a alguien que escucha pero no oye, a ellos que no se sienten comprendidos ni comprenden el por qué les pasa esto a ellos…y se preguntan qué hice para merecer este dolor…o qué hizo esta criaturita, mi niñito, para no poder disfrutar de esta vida?
Tal vez sólo estar, leer, o escuchar lo que puede decir o suspirar mientras en sus cabezas ven las imágenes que no se van a repetir, pero que tal vez les calme un poco su dolor, mientras el resto del mundo ruidoso sigue su curso sin verlos a ellos, sin ver como se sumergen en una oscuridad de incomprensión y de cómo piden a gritos que se les devuelva a alguien que ya no volverá nunca jamás…y que tal vez esto seguirá hasta que esos “porques” cambien por un “entonces”.
Es por esto que pido un minuto de silencio, para ver si así puedo oír lo que ella o él llora de forma silenciosa, mientras esperan un nuevo amanecer, un nuevo nacer, para ver si trae una nueva esperanza con un nuevo angelito y un nuevo árbol.
No sé como poder explicar lo que se siente, yo no lo he sentido en mis entrañas, pero lo he visto tan cerca, que casi tomé su dolor y lo hice mío sin saber por qué, si ni siquiera somos amigas…si a él sólo lo he visto en tv y en alguna foto por ahí en alguna revista.
Pero sus palabras, las palabras de ellos, del conocido y de la desconocida, son las mismas, la misma mirada perdida en un enorme abismo, las mismas palabras tratando de simular fortaleza y superación, pero que en esencia son puro dolor y desolación.
Y yo qué puedo decirle a alguien que escucha pero no oye, a ellos que no se sienten comprendidos ni comprenden el por qué les pasa esto a ellos…y se preguntan qué hice para merecer este dolor…o qué hizo esta criaturita, mi niñito, para no poder disfrutar de esta vida?
Tal vez sólo estar, leer, o escuchar lo que puede decir o suspirar mientras en sus cabezas ven las imágenes que no se van a repetir, pero que tal vez les calme un poco su dolor, mientras el resto del mundo ruidoso sigue su curso sin verlos a ellos, sin ver como se sumergen en una oscuridad de incomprensión y de cómo piden a gritos que se les devuelva a alguien que ya no volverá nunca jamás…y que tal vez esto seguirá hasta que esos “porques” cambien por un “entonces”.
Es por esto que pido un minuto de silencio, para ver si así puedo oír lo que ella o él llora de forma silenciosa, mientras esperan un nuevo amanecer, un nuevo nacer, para ver si trae una nueva esperanza con un nuevo angelito y un nuevo árbol.



